La pandemia vs. la Guerra de Vietnam

Columna de opinión por Francisco "Paco Pepe" Rodríguez, CEO de Birling Capital Advisors.

Comparación de las clases graduadas del 2021 y 1966

Durante este período del año vemos con gran anhelo y esperanza los miles de graduandos desde escuela superior hasta universidad. Todos tienen en común haber completado un gran paso importante en sus vidas y dentro de muy poco comenzarán otro ciclo de su vida que, para los graduados de escuela superior es los estudios universitarios y, para los graduados de Universidades es emprender en la búsqueda de esa primera oportunidad laboral. 

Desde marzo de 2020, la pandemia se apoderó de nuestro diario vivir y con ello cambió como suelen hacer los “Schocks Exogenos” de un día para otro lo que era nuestra realidad. Millones de empleados tuvieron que irse a sus casas sin empleo, los más afortunados pudieron trabajar a distancia. En el caso de la educación todo se movió a los sistemas virtuales y yo puedo dar fe de ello ya que me encontraba haciendo una maestría en Babson College y de un día para otro todos los cursos fueron virtuales. Ahora bien, dentro de todo este sufrimiento es importante comparar periodos históricos donde la vida le dio un giro inesperado a la sociedad y a cientos de miles de graduandos. 

Este año, más que ningún otro, he oído a muchos padres y madres lamentarse y calificar como una calamidad las limitaciones que la pandemia ha impuesto para la celebración de graduaciones, senior prom y otros eventos. Afirman que sus hijos se merecen algo mejor que graduarse con mascarillas, distanciándose socialmente, también la eliminación de la mayoría de los viajes de fin de curso y no tener tantas fiestas como era la costumbre.

Yo me identifico totalmente con su pesar y por mucho que todos podamos apenarnos con su situación, me parece importante recordar que hubo épocas donde otras clases graduadas enfrentaron peores situaciones, ese fue el caso de la clase de 1966 tanto en Estados Unidos como en Puerto Rico.

La clase que se graduó en 1966 se enfrentó a una calamidad como ninguna otra, la terrible guerra de Vietnam y el servicio militar obligatorio. De un total de 2,665,000 millones estudiantes en los Estados Unidos incluido Puerto Rico, un 14.33%, o 382,010, fueron de la graduación enviados directamente a la guerra de Vietnam. En ese mismo año, murieron 6,000 de ellos, otros 30,000 resultaron heridos, miles fueron prisioneros y otros jamás aparecieron. 

En ese sentido, las clases graduadas de 1964 a 1974 se enfrentaron a esa terrible guerra en Vietnam y sobre 1,857,304 millones y más de 282,010 muertos, es decir, el 15.18% jamás regreso.

El costo humano de la guerra fue muy duro para todos los implicados. No fue hasta el 1995, que la República de Vietnam hizo público su estimado oficial de muertos durante la guerra que sobrepasó los 2 millones de civiles de ambos bandos y unos 1.1 millones de soldados de Vietnam del Norte y del temido Viet Cong. 

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En 1982 se dedicó el Monumento a los Veteranos de Vietnam en Washington, D.C., con la inscripción de los nombres de 57,939 miembros del ejército de Estados Unidos que habían muerto o estaban desaparecidos como consecuencia de la guerra. 

En los años siguientes, se han añadido más y más nombres y hoy la lista sobrepasa los 58,200. Así que, cuando consideres tu situación actual que exige afrontar la graduación con una mascarilla o el distanciamiento social, por favor, recuerda a los que, como tú, fueron enviados a la guerra de Vietnam luego de sus graduaciones y pagaron el precio mas alto por defender nuestra democracia y nuestras libertades, eso si es una gran calamidad. 

En conclusión, les recuerdo que “El optimismo es una virtud pasiva, la esperanza es activa. No hace falta valor para ser optimista, pero hace mucha falta para tener esperanza.”

Yo tengo la esperanza que mañana será un día mejor. 

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